Estas piedras preciosas son muy llamativas, con sus betas y sus intensos colores. Realza la belleza de cualquier joya, este mineral tiene propiedades muy especiales.
Las encontramos en tonalidades amarillas, naranjas, blancas, azules, marrones y rosáceas. Al ágata se le atribuyen muy variadas propiedades, todas ellas relacionadas con su capacidad de aportar armonía y tranquilidad.
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Protección. Se cree que el ágata es una piedra de protección, capaz de alejar las malas energías de la persona que la porta.
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Relajación. Esta piedra preciosa, además, puede ayudar a calmar los problemas emocionales, el estrés, la ansiedad e incluso la tristeza.
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Favorece el sueño. Otra de las propiedades que se atribuyen al ágata es la de ayudar a combatir los problemas de sueño.
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Prosperidad. También se cree que el ágata puede potenciar la mente emprendedora, dándonos fuerzas para empezar nuevos proyectos y sirviendo de amuleto para ayudarnos a conseguir nuestros objetivos profesionales.